viernes, 23 de marzo de 2012

"El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho". Shakespeare

 

Había leído muchos artículos y algunos libros sobre cómo algunas emociones nos enferman, pero digamos que no había terminado mi "práctica" a este respecto. Definitivamente afirmo: hay emociones que nos enferman.

Inevitablemente, en ocasiones conjugadas con algunas circunstancias imposibles de manejar. Por esto es saludable que antes de zambullirnos en determinados mares (sobretodo si vamos a tirarnos de cabeza) nos paremos en la orilla para dejar que esas aguas nos acaricien los pies, testando el calibre de su pureza, la magnitud y la fuerza de la marea. Para después pasar a decidir conscientemente si queremos sumergirnos allí.

Haciendo el camino uno va soltando sus propios nudos, no siempre es compatible con el momento idóneo para desatar los ajenos, por ejemplo en situaciones no resueltas en el pasado. La conexión con uno mismo, con el corazón, se vuelve indispensable.

Puede que los juicios de los demás nos duelan de una forma tal que nos resquebraje el alma, dibujando una grieta desde el interior, en un seco crujido como el de un hielo que estalla.
Cuando nosotros mismos dejemos de hacer juicios sobre los demás, dejarán de importarnos los juicios de los demás, si nosotros no nos permitimos el atrevimiento de mirar el alma de nadie, de analizar sus vidas, entonces veremos que los análsis externos carecen de valor. De cualquier tipo de fuerza.

Es nuestro deber, nuestra responsabilidad observar. Meditar si de verdad eso importa en ese preciso momento. ¿Merece la pena dispersar tu energía, perder tu vitalidad por eso en ese momento?

Me presento desnuda, como soy, sin más. Pero no todo el mundo puede verme. A ti tampoco. Pero eso no importa si tú y yo vivimos en nosotros y no en ellos, con la certeza de saber qué somos.
Y precisamente por ser lo que somos habrá a quienes hagamos resonar trabajos muy arduos... (porsupuesto esto también sucede a la inversa).


Siempre habrá un mensaje para  nosotros ahí. De forma dulce y amorosa, como si Dios hubiera puesto una nota para nosotros "Cuidado. Toma buena nota".

Para tí una anotación para la otra persona un trabajo, quizá incluso un conflicto. No necesita que lo enfrentemos, sólo que lo bendigamos para que quien tenga que poner Luz lo haga.
No sucumbir a la emoción que nos arrastra a la tristeza, la soledad, el aislamiento... en resumen que nos enferma.



 
 " La cosa  más difícil es conocernos a nosotros mismos, la más fácil hablar mal de los demás".
Tales de Mileto

viernes, 16 de marzo de 2012

"Puesto que soy imperfecto necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio". Gandhi

La entrada de hoy tiene mucho de mí.
A lo largo de mi vida me he cruzado con muchas personas a las que he amado. He de confesar que detrás de la apariencia de fortaleza e incluso fiereza en la que algunos se fijan hay un corazón enorme con una intensa sensibilidad. Así soy yo, más allá de lo que pueda ver u opinar nadie esta es mi Verdad.
Amo a las personas que me rodean, para mí ellas son las que perfilan los colores en mi mundo, unas con tonos pastel, otras con rojos intensos y algunas con tonalidades oscuras. Cuido de aceptar a todos tal y como son y me siento feliz al vivir y aprender junto y gracias a ellos. Si alguna vez dañe a alguna de estas personas, fue fruto del aprendizaje, nunca de la meditación de castigo.

"Cuando mejor es uno, tanto o más difícilmente llega a sospechar de la maldad de otros".
Cicerón

A veces, una de esas personas a las que amamos, nos da un buen golpe...nos deja hechos pedazos.
Escucha lo que otros dicen que eres, pero cree sólo lo que tu corazón sabe que eres. (Sobretodo si son opiniones que no has pedido.)

Hay quienes embrujan a los demás con palabras de sabiduría y conexión, quienes juzgan y sentencian, quienes vuelcan su densidad en otros responsabilizándolos de su falta de aptitud, de su escondida vacuidad. Condicionan el pensamiento de los demás, nos cierran puertas, desde el silencio, siempre a escondidas, como quien tiende una trampa.
Aquellos que callan, alimentan el rencor mientras fabrican dardos envenenados a oscuras, esperando el momento, su momento de gloria; ese momento en el que toda esa densidad será volcada en tí, haciéndoles sentir liberados, satisfechos, maestros.

Puede que por un lado te desborde la rabia y la tristeza, pero lo más importante, como dice la frase de Cicerón,es que quienes no tienen maldad dentro no pueden verla hasta que se les ha hechado encima. 
Hay quienes te endulzarán los dardos con las palabras "amor" y "desde el corazón", quienes hablarán de sacralidad desde lo más profano y algunos que te hablarán de orden saltándose las normas de oro...

Simplemente procura no ser uno de ellos. 


Aquí os dejo estas entradas, más antiguas, pero muy al hilo del tema.
  
A un gran  Corazón ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa.