lunes, 23 de abril de 2012

"La puerta de la felicidad se abre hacia adentro,hay que retirarse un poco para abrirla; si uno la empuja la cierra cada vez más". Kierkegaart



Durante el camino muchas veces nos perdemos en el "sendero del sufrimiento", entendiendo el trabajo como un esfuerzo constante,agotador, sacrificando nuestro niño interior, la alegría que hace que merezca la pena vivir.

Olvidamos "el camino del gozo", de disfrutar, de ser capaces de abandonar un rato los agobios, esa sensación de crudeza para abandonarnos a la risa, al disfrute,al juego... sea degustando nuestro plato favorito, dándonos un baño con sales o disfrutando de la compañía de un buen amigo, no hay excusas la felicidad no es cara, no es distante, esta siempre a nuestro alcance!

Sí, hemos de trabajar,hacer cambios, abrazar nuestra sombra. Pero no desde una lucha sin fin esperando la meta de la felicidad. Si durante el camino no somos felices, puede que el desaliento haga mella y no lleguemos a alcanzar la meta. O lo que es incluso peor, puede que al llegar nos preguntemos ¿Esto es todo?

Por eso trabaja, trabaja duro y esfuérzate cada día para ser quien eres. Pero no te olvides de reír, cuida a tu niño interior, dale espacio en el día a día. Crea una sonrisa en tu corazón que irradie luz en el sendero, así , seguro, será más fácil caminar. 

Los desafíos llegarán igual. Pero con una sonrisa, con alegría, serán mucho más fáciles de afrontar.


Feliz Lunes a todos!

miércoles, 18 de abril de 2012

"Nunca tengas miedo del día que no has visto." Proverbio inglés

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que uno no es pequeño por estar al lado de alguien grande y  no debemos hacernos pequeños para que los demás se sientan grandes.

De momento nunca he tenido inquietud por ser una maestra o una gurú en ninguna materia. (Espero no caer nunca en esta trampa). Trabajo con mis herramientas desde el corazón, con todo mi amor para quien quiera recibirlas. Esto no quiere decir que me sienta libre de trabajar conmigo misma o por encima de nadie. Por supuesto tengo mis sombras, pero gracias a Dios y a un trabajo consciente, constante, he conseguido que no sean dañinas para nadie más. Quizá no puedo decir que las tengo domesticadas, pero sí sé identificarlas cuando emergen de la oscuridad a la luz, para hacerme responsable de ellas.

Hay temporadas en las que parece que el mundo se nos viene encima, sentimos como vamos hundiéndonos en un pozo cada vez más oscuro, pareciendo así la oscuridad infinita...sin solución, empeñados en la profunda convicción de la injusticia e indefensión; limitando una visión que nos permita ver que esto es sólo la llamada de nuestros miedos, nuestra sombra, no por que violentamente quieran sumergirnos en la depresión y la desidia, sino para abrir brecha y ayudarnos a trascenderlos y convertirlos en nuestros aliados. Cuando somos capaces de tomar conciencia de esto, automáticamente se abren en esa oscuridad trampillas que nos devuelven a la luz.

No se trata de enfrentar el miedo. Más bien es cuestión de abrazarlo. Reconciliándonos con esa parte de nuestra sombra, llevándola a la luz de la conciencia primero y trabajando sobre lo profundo que encierra en sí mismo después. Sin plazos. Sin lucha. Solamente con constancia y una enorme dosis de amor.


Aquí dejo una imagen de Shiva y Shatkti para ilustrar que todo lo que se destruye lleva en sí mismo la cualidad de construir algo nuevo.

Shiva y Shakti.

En el hinduismo Shiva representa el cambio constante del Universo, el flujo de la vida, el hecho de que todo debe destruirse para renacer. Shakti es el aspecto femenino de Shiva. Significa energía vital que circula por nuestro cuerpo, la energía del universo. Significa también energía femenina, es creadora.




lunes, 9 de abril de 2012

"En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche viene una aurora sonriente."

Existe un momento en el que todo cae a nuestros pies, la Vida, el Cosmos o el mismo Dios nos dan un tiempo "sutil" para que nos coloquemos allá donde debemos estar, haciendo lo que tenemos que hacer, no como imposición en contra de nuestra voluntad, sino manifestando nuestra propia esencia de forma atronadora, imparable, rotunda.

Llega un punto en el que las excusas no sirven, no existe un más tarde, no se nos ofrece el mapa...el tiempo de la interrogación, de estar parados, dubitativos, se evapora. No hay más espacio para mirar a otro lado.

Como la madre amorosa que despierta a su hijo para ir a la escuela, comienza susurrando al oído, meciendo suavemente a su pequeño, pero si su sueño se prolonga, si se hace tarde, de la misma forma amorosa agita más fuerte hasta que despierta.

La acción llega, como una parte más de el proceso. Dependiendo de la resistencia que opongamos de forma más violenta o más liviana, pero siempre inexorable.



Es momento de no ofrecer más resistencias, de acudir a nuestra sabiduría interna, de consultar nuestros registros, desde una mirada interior que abarque (esta vez si, esta vez de verdad) el horizonte. De una entrega dichosa. De la fe más profunda.


Camina sin miedo. Ahora sí, ya vas. Aunque tu mente no sepa a dónde. Ese es el camino.