martes, 19 de junio de 2012

"El hombre crece cuando se arrodilla." Alessandro Manzoni

Puede que a lo largo de nuestra vida se planteen situaciones en las que debamos perdonar a quienes de una forma u otra nos haya dañado.
Muchas veces encuentro personas que son capaces de dar ese perdón, limpio, transparente; un perdón que ciertamente olvida el error de quienes le hirieron, que no juzga, que no guarda, que no esconde nada; un perdón que sin embargo son incapaces de regalarse a ellos mismos.

¿Curioso verdad?

El perdón siempre es un regalo. Una oportunidad para crecer, bien continuando un camino junto a alguien, o a través de la liberación de un peso, que te impide avanzar con firmeza o que simplemente no sirve más en ningún momento futuro.
Ha de ser un regalo para quien lo recibe, pero también para quien lo da. 
(No me atrevería a decir si es más difícil perdonar o ser perdonado, no creo que haya ninguna escala para medir esto.)
Si somos capaces de perdonar a los demás, de ser compasivos y darles el espacio para empezar de nuevo, ¿por qué para nosotros mismos no tenemos esa generosidad?

Puede que una parte de nuestro ego, nos juzgue por no haber sido implacables." ¿Cómo puede haberme hecho esto A MÍ? No merece que lo perdone. Me ha hecho daño. Perdono, pero no olvido..."  

"Puedo perdonar, pero no olvidar" es sólo otra forma de decir "No puedo perdonar". Henry Ward Beecher."

Muchas veces perdonamos sin darnos cuenta de que a la misma vez estamos enfadándonos con nosotros mismos por ofrecer ese perdón. Liberamos a alguien del peso de la culpa para cargarlo nosotros...
Una tortura interior de la que sólo nosotros podemos liberarnos.
La premura a la hora de ofrecer un perdón no es tan valiosa como regalarlo cuando seamos capaces de no juzgarnos por haberlo dado.



"Olvidando la ofensa, nunca te olvidarán."

miércoles, 6 de junio de 2012

"Hay dos maneras de difundir la luz...ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja." Lin Yuthan

Muchos ponemos el listón muy alto en torno a nosotros mismos, a cómo nos comportamos con nuestros seres queridos, hasta dónde les sostendremos, cueste lo que nos cueste, porque eso es lo justo, eso es lo que se espera de nosotros, lo que nosotros mismos esperamos de nosotros.


Atlas
Algunos caemos así en el terreno del "Incondicional", esa persona que está bien presente sin ser protagonista, ese quien probablemente nunca será reconocido ni como mejor amigo, ni como foco de luz en ninguna fiesta. Pero ahí está. Ahí estás. Dando lo más potente de tu luz cuando alguien te necesita (o así tú lo crees) aún en lo más banal, haciendo pasar a un segundo plano si quizá tú también has tenido un mal día.
Sostener a los demás puede tener una parte negativa, que los demás piensen que tú no necesites ser sostenido. Es aquí cuando surgen los conflictos.

El espacio de sostenerse a uno mismo no puede darlo nadie más que uno mismo. Igual que para dar amor, uno primero tiene que llenarse de amor a sí mismo, para no perder, para no sentirse después vacío. Primero tus raíces han de estar bien hundidas en la tierra,fuertes, prósperas, por si llega la tempestad o alguna que otra sacudida que tus tronco se meza,tu copa se agite, pero que conserves el poder de permanecer anclado. Quizá estar ocupado cavando zanjas para los demás, haga que no tengas tiempo ni para pensar en que también tú tienes raíces por cuidar. Puede que necesites retirarte para hacer este trabajo, para vivir tu proceso. La primera persona a la que debes auxilio es a tí mismo. No será necesario reprocharle a nadie que no acudió a salvarte si posees tu propio botiquín, la ayuda será bendita, y la ausencia no será maldecida.


"Prométete a tí mismo: ser fuerte y que nada pueda perturbar tu paz mental.
Hablar sólo de salud, felicidad y prosperidad con cada persona que encuentres.
Ver lo bueno de todo y hacer el optimismo una realidad.
Pensar sólo lo mejor, trabajar lo mejor que puedas y esperar lo mejor.
Ser entusiasta no sólo con tu éxito sino con el de los demás.
Olvidar los errores del pasado y enfocarte en los logros del futuro.
Ser amable con todos.
Dedicarte a ser mejor para que no tengas tiempo de criticar a los demás.
Pensar lo mejor de tí mismo y proclamar esta verdad, no con palabras sino con acciones.
Tener fe de que el mundo esta de tu lado mientras tu das lo mejor de tí". 
Christian D. Larson




viernes, 1 de junio de 2012


"El colibrí, la más pequeña de las aves, nos trae mensajes especiales. Es la única criatura capaz de parar en seco mientras viaja a grandes velocidades. Puede flotar, avanzar, retroceder, subir y bajar. Vive de néctar y busca la dulzura de la vida. Su larga lengua le permite pasar por alto la capa exterior, a menudo dura y amarga, y encontrar los tesoros escondidos debajo. Colibrí es amado por las flores y plantas, pues al libar el néctar de la flor, la planta se reproduce y crea más de su especie. Debe volar libre en busca de la belleza, esparciendo alegría y amor a todo lo que toca."

Trabajar nuestra sombra desde la dulzura de la compasión y la comprensión propia, del compromiso con nosotros mismos, el compromiso de procurarnos alimento para el alma, experiencias del día a día que podemos convertir en rutina para recibir el amor que necesitamos para con nosotros mismos.
¿Quién podría hacerte más feliz que tú mismo? ¿Quién mejor para saber qué necesitas en este preciso momento?

Cuando nuestro corazón esta lleno de nuestro amor, más amor podemos verter en el exterior. Y lo más importante, sin quedarnos secos.

Feliz día a todos!