lunes, 19 de noviembre de 2012

"Los grandes pensamientos nacen con el corazón." Marqués de Vauvenarges



Hace poco una persona muy querida y a la que admiro mucho me dijo "Nada puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos."

Durante el camino que es la vida, todos vivimos situaciones que nos han provocado dolor, por lo que inevitablemente dejan su huella en nosotros.
Estas huellas suelen tener una parte positiva, constructiva, que ayuda a crecer y evolucionar y otra parte intervenida por la mente que no es tan positiva ya que condiciona nuestra respuesta en determinados momentos, situándonos en el nivel de alerta muy pronto, pretendiendo crear (erróneamente) sensación de protección o el "más vale prevenir que curar".

Huellas, heridas o en el mejor de los casos cicatrices. (Y digo en el mejor de los casos, por que si es cicatriz significa que ya está cerrada).

Puede que ante una situación normal tu respuesta sea desmesurada. Los pensamientos condicionan nuestra forma de actuar, incluso de sentir. Muchas veces no nos dejamos ser libres para sentir, acurrucándonos en nuestra zona de confort. Otras veces castigamos a quien no tiene la culpa de nada con nuestras heridas anteriores.
Pasamos la vida pensando en situaciones pasadas cruzando los dedos para que no se repitan pero proyectandolas una y otra vez en nuestra cabeza. Sacamos nuestra agresividad para mostrar y mostrarnos que podemos con todo eso.
Aún siendo un engaño. ¿No es más fácil admitir que esta es nuestra zona más sensible? ¿Nuestro punto débil? ¿Hay algo de malo en eso?

Yo no puedo más con ese peso. No puedo más con una memoria implacable y soberana que activa a un guerrero cansado de luchar con fantasmas del pasado. Prefiero abrir las puertas y bajar el volumen de una película que ya he visto muchas veces. 




viernes, 16 de noviembre de 2012

"La bondad es la única inversión que nunca quiebra." Thoreau



Dar sin esperar nada a cambio, dar por la alegría de dar. Porque el acto de dar ya es en sí mismo un tesoro.
Una de las lecciones más difíciles. 

"Donde viven los monstruos"
Cuesta. Por lo menos a mí me cuesta ver cómo después de dar, a veces no se recibe gratitud o reconocimiento. Como la gente toma, toma y toma, sin mirar a quien ofrece.
Muchas veces no es tanto que no haya nada a cambio, sino que no se devuelva lealtad o cariño.
Una trampa de un ego egoísta que intenta convencer de que dar no sirve de nada en absoluto y que el otro no es merecedor de lo que damos.

Este es uno de mis pequeños monstruos a exorcizar. 
(Lo sé porque últimamente me encuentro con él muy a menudo). Ya nos hemos presentado y de momento he aprendido a que no pase de incógnito. Así que le cojo de una oreja y le regaño por susurrarme esas cosas al oído. Hasta que consigamos llevarnos bien y un día nos despidamos con cariño.

" Si haces el bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo."
Francisco de Quevedo

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Premio "Gracias por estar ahí"

Hoy ( y con un poco de demora...) recojo un premio de manos de mi querida amiga Noraya "El rumor de la libélulas", gracias preciosa, y mil gracias a tí por estar siempre ahí!



Aquí van las preguntas:

Un libro que aconsejas: Esta pregunta me resulta muy difícil, adoro los libros, pero no tengo ningún favorito... Ahora mismo diría "Conversaciones con Dios" de Neale Donald Walsch, este fue el que me abrió la puerta a todos los demás.

Un juego, juguete o actividad que no falta en tus nanicos: De momento no tengo bebés propios, pero me encantaba jugar a las muñecas.

Una canción infantil: "El arca de Noé" me recuerda a cuando mis hermanos eran pequeños.

Un buen plan: Un viaje romántico, una cena con amigos, un café con mis chicas, una tarde con mis sobrinos...

Una canción: "Amor de nadie" Vicente Amigo y Niña Pastori. Me hace pensar en cosas bonitas :)

Y ahora la parte más difícil pasar el premio a otro blog... y es que no conozco muchos!! Leo siempre los mismos!!! Pues este premio es para una amiga que se acaba de incorporar a la blogosfera hace poco... Ana, este premio es para tí!!! 
Para tí y la artista de tu madre, me encantan vuestras creaciones 100% artesanas made with love!! Todos los éxitos del mundo para vosotras!!!



"En la lucha entre uno y el mundo, hay que estar de parte del mundo". Kafka


  • Competir. Dicho de dos o más personas: Contender entre sí, aspirando unas y otras con empeño a una misma cosa. // Dicho de una cosa: igualar a otra análoga en la prefección o en las propiedades.
    • Competitividad: Capacidad de competir.// Rivalidad para la consecución de un fin.
  • Rivalidad: Cualidad de rival. // Enemistad producida por  emulación o competencia muy vivas.
    • Rival: Dicho de una persona: Que compite con otra, pugnando por obtener una misma cosa o por superar aquella.
Estas son las acepciones que aparecen en la RAE. Como puedes ver todas tienen un significado negativo,implican un enfrentamiento con el otro y la idea implícita de que sólo uno puede ser mejor.





Ahora quiero reflexionar sobre la utilidad de la competitividad (más bien sobre su inutilidad.)

Al competir, desde el principio estamos perdiendo. Nos estamos perdiendo a nosotros mismos. Estamos perdiendo la seguridad de la perfección de tu trabajo en tí.Echando por tierra nuestros esfuerzos para compararlos con los demás. (Los demás que nacen de un sudor que por cierto no es nuestro).

Al entrar en competición con alguien, yo misma me olvido del esfuerzo que he hecho para conseguir lo que tengo, para llegar a donde estoy, para en definitiva, ser quien soy.
Dejo de habitar en mí para espiar o mudarme a la casa de otro. Para juzgar un camino que no tengo bajo mis pies, que  no me corresponde.

La competición es sufrimiento. Tanto si ganas como si pierdes. Si ganas necesitas el reconocimiento de los demás para comprobar que eres el mejor (el mejor...siempre comparado con alguien, en una incesante lucha) y si pierdes... si pierdes porque a pesar de todo lo que has andado...no has dado los mismos pasos que los demás...por muy lejos que te hayan llevado.

Me pregunto por qué nos cuesta tanto aceptar la naturaleza única e irrepetible en nosotros. Como hagamos lo que hagamos, nos resulta más fácil comparar nuestro trabajo con el de otro, con afuera... ¿por qué no somos capaces de simplemente honrarnos como somos, y ver, observar lo demás sin perder nuestro lugar?

Esto nada tiene que ver con el orgullo o la arrogancia, sino con el amor hacia uno mismo.
Un amor que te reconoce tu lugar, un amor que honra a los demás desde el reconocimiento hacia sí mismo. Un amor que no entiende de primero, segundo y tercero, sino de un círculo cromático en el que cada color tiene su lugar y no juzga cual tiene más brillo.


"No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. 
Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros."

lunes, 5 de noviembre de 2012

"Al final lo que importa no son los años de la vida, sino la vida de los años." Abraham Lincoln

Metas espejismo dentro de un oasis.


"Todo el mundo trata de realizar algo grande, sin darse cuenta de que la vida se compone de cosas pequeñas."  Frank A. Clark

En el proceso de la vida definimos metas, lugares a los que ansiamos llegar. Aspiraciones con forma de sueño (y digo con forma, por que generalmente el corazón no está implicado en esas aspiraciones, son habitat exclusivo de la mente, objetivos mentales). Muchas de esas metas se convierten en proyecciones de lo querríamos ser, valorando nuestro éxito y evolución en la vida de acuerdo a los logros asociados a ellas.

Esto es un potente generador de conflictos, puesto que aún consigamos los más bellos tesoros nuestro afán será el de continuar por que lo mejor esta "más adelante".


Vamos, un poco más... sólo un poco más...


De verdad me apena que muchas personas no sean capaces de ver más allá de los espejismos, teniendo el oasis más rico y bello bajo sus pies.
Regalos del cielo, devaluados un sitio donde sólo importa el cargo que ostentemos, el fondo de nuestra tarjeta de crédito o cuán conocidos y reputados somos en nuestro entorno.
Perdemos años de nuestra vida buscando la felicidad en mil lugares, despreciando que el único lugar donde ella mora es en nuestro interior. Mientras no conectemos con él, sólo habrá momentos que pasarán como estrellas fugaces. Conexiones esporádicas con alguna interferencia.
Y pasaremos media vida (en el mejor de los casos) cabreados por que nadie nos hace felices y nada es lo suficientemente satisfactorio. (?)

El deseo de evolucinar es sano y nos enriquece. Evolución es un proceso continuo de transformación. Implica que nuestros objetivos pueden variar, puesto que nuestra visión del mundo variará también a medida que desarrollemos nuestra conciencia. Un proceso que pasa por abrir los ojos y ver qué es lo que hace vibrar a nuestro corazón y qué es sólo alimento mental.

Es esencial no infravalorar lo que ya esta con nosotros. Esas cosas que nos dan la felicidad diariamente. "Muchas veces perdemos las pequeñas alegrías en busca de la gran felicidad", cuánta verdad. La felicidad es aquí y ahora, dentro de tí.
Abre los ojos y mira a tu alrededor, estoy segura de que hay millones de señales que te llevarán a reunirte con ella.

Oasis Ein Gedi , Israel

"Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reir."