lunes, 13 de octubre de 2014

"Faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma."Fray Luis de León

¿Alguna vez habéis sentido que por más que os esforcéis no lográis hacer llegar un mensaje a alguien? ¿Que por más que intentéis comunicar un mensaje de la forma más bienintencionada acaba malinterpretándose generando un conflicto?

He de decir que últimamente me he encontrado varias situaciones de este tipo. Situaciones en las que uno intenta comunicar una petición de una forma serena, sin intención de reproche o juicio y encuentra que su interlocutor responde a) en posición de defensa, b) en posición de ataque. 
De cualquiera de las dos formas el resultado suele ser que uno sale herido. Con la desorientación que trae haber intentado comunicar de forma constructiva y que la situación haya terminado siendo de todo, menos constructiva. (Sin embargo tampoco olvidemos que del caos surge el orden y sólo removiendo la tierra podemos plantar de nuevo semillas).

"La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha." Michel de Montaigne

Llegaba a la conclusión de que debía de estar comunicándome desde un lugar que no manejo. Un estadio desde el que no encuentro la forma de llegar a los demás, donde las palabras cobran un significado distinto, un sitio desde el que hago resonar cosas incómodas para quien tengo al lado y que me obceco en mover y remover hasta que yo misma pueda ser capaz de entender, athame* entre los dientes, intentando atravesar por donde haga falta terminando por hacer cobrar su sentido más literal a la expresión "como un elefante en una cacharrería", atropellando los procesos de los demás, violando con mi impaciencia sus tiempos y límites. (ajá!) 



¿Por qué no buscamos dejamos fluir la forma de manifestarse, de comunicarse del mundo, de los demás, sin manipular, libres de la estructura que esperamos, abriendo nuestros sentidos, renovando nuestra percepción, conectando con el misterio de lo auténtico? 



jueves, 9 de octubre de 2014

Algo que me fascina de tí, es que aunque no estes conmigo, tu recuerdo me acompaña a donde quiera que voy.

"Simba, déjame decirte algo que mi padre me contó, hace tiempo. Mira las estrellas. Los grandes reyes del pasado están ahí arriba, observándonos. Así que cuando te sientas solo en cualquier lugar, solo recuerda que los grandes reyes siempre guiarán tu camino. Y, yo también lo haré."

lunes, 6 de octubre de 2014

"Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo." José Ortega y Gasset

¿Podemos ver más allá del dinero?

Desde que empecé a transitar el sendero de las terapias alternativas muchas veces me encuentro a mi misma haciéndome esta pregunta. Quiero decir, si disponemos las herramientas para ayudar a los demás, ¿sólo hemos de brindarlas por dinero? Si sabemos que hay quien de verdad necesita de esa ayuda, que está en un momento crítico, ¿vamos a cobrarle una pasta por una sesión de (inserte aquí su don/herramienta)?

Para mí esto clama al cielo. Supongo que se nota que es algo contra lo que me rebelo desde lo más profundo de mi ser. Porque me parece la injusticia más grande del mundo, por más que lo intento no llego a comprender como en un momento de absoluta necesidad lo primero sea la provisión de fondos.

Quizá, Seguramente es que he tenido mucha suerte con mis maestros, humildes, bondadosos y conectados con la abundancia del universo. Personas deseosas de enseñar, de expandir, de compartir, de dar... y por último de hablar de dinero. Porque cuando lo que prima es el beneficio... lo que suele escasear es el servicio.

Con esto no quiero dar a entender que uno no pueda o no deba cobrar por dar un servicio, me refiero a casos especiales, en los que la necesidad de la persona es imperiosa, situaciones urgentes, casos en los que la palabra SERVICIO adquiere su significado más literal. En mi opinión, cuando uno está en actitud de servir simplemente SABE cuando es imprescindible sin más, aún sin tarifa de por medio.



"Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio." Kahlil Gibran