jueves, 21 de mayo de 2015

"Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo." Platón



XIII
(Hablamos del Tarot!)
A menudo cuando aparece en las lecturas, la persona que tengo en frente recibe esta información/imagen como amenazante, hostil y preocupante, cambian su gesto e incluso la apertura hacia el mensaje, situando su energía en una predisposición negativa del calibre: "Dime ya quién va a sufrir ese accidente!!!".

Supongo que todos hemos sido educados en el miedo a la muerte, (dénse cuenta de que este arcano a diferencia de todos los demás no tiene nombre, "muerte" es la etiqueta que nosotros le asignamos, pero podríamos llamarle la purga, el renacimiento... ¿por qué no?).

Nos cuesta tanto deshacernos de las cosas que nos impiden avanzar que hay situaciones o momentos en los que forzosamente necesitamos la ayuda de esa mano que sin pensarlo dos veces levante su guadaña y nos despoje de todas esas capas que nos hemos ido poniendo encima para no ser quienes somos, adaptarnos al medio, no hacer lo que queremos o no evolucionar en lo que nuestro alma anhela.

La muerte es un ángel inmisericorde, llega para arrancarnos ese remanente de lo que ya no es, pero que seguimos arrastrando, cargando por temor al cambio, por apego, por falta de visión... tenemos miles de pretextos distintos para no abandonarlos!
Es curioso como podemos encontrarnos clamando al cielo por un ángel y cuándo llega aún nos parece que hemos sido castigados.


"La muerte es alguien que se retira de sí mismo y vuelve a nosotros. No hay más muertos que los llevados por los vivos." Pío Baroja

Es la oportunidad de renacer. Livianos, renovados, auténticos. Fíjense en el suelo, es negro, representando el vacío, negro que es la suma de todos los colores. Fíjense en su espalda, trenzada,azul celestial, y en sus articulaciones de color rojo BRILLANTE, simbolizando la energía vital. Vean que las cabezas del suelo no tienen gesto de dolor... Ella siempre viene a ayudar y a construir, cimentando con material noble todo aquello que toca.

Puede que al cambiar la forma en la que nos situamos frente a ella, si dejamos las resistencias a un lado y dejamos que nos transmita su mensaje sobre por qué eso que siega con su guadaña nos está haciendo daño, aprendamos no sólo a evitar sufrimientos innecesarios, sino necesariamente a amar esa fuente de cambio.





jueves, 7 de mayo de 2015

"Hay palabras que suben como el humo, y otras que caen como la lluvia." Madame de Sévigné


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"En un país muy lejano,al oriente del gran desierto vivía un viejo Sultán,dueño de una inmensa fortuna.

El Sultán era un hombre muy temperamental además de supersticioso. Una noche soñó que había perdido todos los dientes.

Inmediatamente después de despertar, mandó llamar a uno de los sabios de su corte para pedirle urgentemente que interpretase su sueño.

-¡Qué desgracia mi Señor!–exclamó el Sabio–Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.

-¡Qué insolencia!–gritó el Sultán enfurecido– ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa?¡Fuera de aquí!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos, por ser un pájaro de malagüero.
Más tarde,ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

-¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que vuestra merced tendrá una larga vida y sobrevivirá a todos sus parientes. Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro.

Cuando éste salía del Palacio,uno de los consejeros reales le dijo admirado:
-¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños del Sultán es la misma que la del primer Sabio. No entiendo porqué al primero le castigó con cien azotes, mientras que a vos os premia con cien monedas de oro.

-Recuerda bien amigo mío–respondió el segundo Sabio–que todo depende de la forma en que se dicen las cosas… La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la enchapamos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado…

-No olvides mi querido amigo–continuó el sabio–que puedes comunicar una misma verdad de dos formas: la pesimista que sólo recalcará el lado negativo de esa verdad;o la optimista, que sabrá encontrarle siempre el lado positivo a la misma verdad”.

Dice el libro de los Proverbios:“Las palabras del hombre son aguas profundas, río que corre, pozo de sabiduría…Con sus labios, el necio se mete en líos; con sus palabras precipitadas se busca buenos azotes…Cada uno comerá hasta el cansancio del fruto de sus palabras. La vida y la muerte dependen de la lengua; los que hablan mucho sufrirán las consecuencias”.
Prov. 18,4.20-21"

lunes, 4 de mayo de 2015

"Aquí estoy yo" Nur

Nur apenas acababa de aprender a hablar, esta fue una de sus primeras frases conexas. Recuerdo haber sentido una profunda admiración y a la vez de sobrecogerme ante la magnitud y lo categórico de aquella afirmación tan llena de significado, tan sabia.
(Es mágico como un niño de un año puede inspirar tanto en nuestro interior, con tres palabras tan sencillas, tan cotidianas, cómo puede dejarnos sin respuesta...).
Hablando con su madre coincidíamos en la fascinación que sentimos al oír la rotundidad de su afirmación, pues muchas personas no son (o no somos) capaces de reclamar o delimitar así su (nuestro) espacio, de una forma tan contundente pero a la vez limpia de agresividad, ni de estar en un grado de presencia tan suntuoso en una vida entera.
He meditado mucho sobre la presencia y la responsabilidad de ocupar nuestro espacio últimamente, pues estoy llegando a la conclusión de que ocupar, respetar y llegado el momento reivindicar nuestro espacio es un paso hacia la conquista de nuestra propia libertad.

"Aquí estoy yo" en mi lugar, respetando mis tiempos, sintiendo mis pulsos, ocupando mi espacio, comunicando cuándo aparecen mis límites. Desde la rotundidad de haber elegido cuáles son y hasta dónde quiero llegar o hasta dónde quiero que llegues.

"Aquí estoy yo" no invado, no manipulo, no te cargo con mis expectativas. Desde la humildad de permitir tu espacio para el error.

"Aquí estoy yo" en mi misma, conociéndome, viajando por mis entrañas, lavando mis recuerdos, deshaciéndome de cualquier carga, buscando mi felicidad a través de mi sabiduría. O de mi intuición.

"Aquí estoy yo", moro en mi espacio sagrado donde el amor y los lazos son puro gozo. Me reconozco como merecedora de felicidad y amor. Vivo en la libertad de poder abandonar cualquier situación en la que no me sienta valorada, amada.

"Aquí estoy yo" conmigo. "Aquí estoy yo" en el mundo. Y si yo sé dónde estoy, no habrá nada que pueda negármelo. Si yo no abandono mi corazón, mi corazón nunca será abandonado. Así que "aquí estoy yo" en mí, para cuidarme, mimarme y proveerme de todo lo que pueda necesitar para desarrollar lo mejor de mí.


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“Tu tarea es descubrir tu mundo y luego entregarte a él con todo tu corazón”. Buddha