miércoles, 9 de abril de 2014

"No vivimos nunca, sino que esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca." Blaise Pascal


"Los hombres olvidan siempre que la felicidad es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias."
John Locke

¿Eres feliz? ¿Quieres ser feliz? Responde y comprueba dónde te dirigen las flechas. Si aterrizas en "Cambia algo" empieza por tu predisposición para ser feliz. Porque igual tu mirada esta clavada en lo alto y no reparas en las pequeñas alegrías cotidianas... No te las pierdas ;)

lunes, 7 de abril de 2014

"Perdónaselo todo a quien nada se perdona a sí mismo." Kung FuTse, Confucio



Creo en el perdón. Soy capaz de dar mi perdón, de olvidar tremendas heridas, de afrontar y cargar con traumas de los que me responsabilizo como única dueña; puedo trabajarlos, transmutarlos, liberarlos. En definitiva he aprendido a limpiar, coser y mimar mis heridas, sé amar mis cicatrices y contar serena sus historias, sabiendo que yo soy la que soy a través de ellas. No culpo, no señalo,y no cargo contra nadie pues tengo la certeza de que todo lo que me ha sucedido a lo largo de los años, fue elegido por mí misma y siempre, siempre, siempre, protegida (y por esto doy gracias) porque a veces estuve en el filo de abismos oscuros y fríos a punto de ser alcanzada por garras negras, cuando una fuerza invisible sopló para desplegar mis alas e hizo que encontrara la forma de volar.



 "El perdón es la fragancia que derrama la violeta en el talón que la aplastó."
Mark Twain

Pero, ¿y cuándo el perdón es entendido como inmunidad? Perdonar a quien cada día te hunde su espada en el pecho, ¿cómo? 

Sólo sé que a mí se me acaba la compasión. No puedo permanecer compasiva, con el perdón en mi corazón para quien una y otra vez arrasa mi pueblo, ese que entra prendiendo fuego a mi hogar, hiriendo a quienes me importan, violento, bárbaro y sin razón, quien constantemente veja, agrede, menosprecia, hunde, asfixia.

Porque a veces hay de quien se aprovecha de la generosidad, de los buenos ojos, de quien pese a todo conserva la esperanza y la fe para engañar constantemente, para conseguir de nuevo acceso a tu hogar y volver a destrozarlo todo. Puede que haya quien no necesite perdones tibios, calmados. Puede que esos perdones no sirvan para todas las situaciones. No todos los perdones, significan "puedes volver a entrar". Hay perdones que despiden, que cierran. Porque a veces esos perdones duros, inamovibles, son los únicos que revuelven ciertas almas.


A veces el perdón es más un sentimiento íntimo, callado, profundo que una manifestación compartida. Por eso el perdón ha de ser para con uno mismo en primer término, al igual que la compasión; si hay algo que sabemos dañino para nosotros mismos debemos soltarlo, dejarlo ir. Y perdonarlo.




"Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo,
 por tu propio bienestar." 
Dalai Lama



martes, 1 de abril de 2014

"Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes." Kahil Gibrain

"Tenemos que aprender a respetar la forma que nuestros seres queridos eligen para hacerse daño." Bego


Hay veces que alguien elige marcharse a una isla en medio del mar, una isla lejos de cualquier tierra que fuera hogar, dejando todo lo que formaba parte de su vida, de su familia, haciéndose creer a sí mismos que el terreno hostil que ahora habitan es el único que merecen, o el único al que pueden optar. Es como si un canto de sirena les hechizara arrastrándoles a islas desiertas de amor o paz. Islas de desvelos y cegueras, de inmovilidad y lágrimas. 



De vez en cuando, las nubes, el viento, las olas no agitan la isla con su tempestad, y  hay quien habiendo permanecido observando y anhelando llegar hasta el otro lado, sin dudar se sumerge en este océano en ese momento de calma, en ese instante de tregua; consigue llegar exhausto a la orilla de la isla, ante la mirada confundida del solitario naufrago que no cree que haya quien detrás de las imponentes olas, detrás del viento que castiga esté esperando el momento en que un rayo de luz asome e ilumine la vereda que lo lleve a esa playa.



Porque las islas no permiten la construcción de puentes. No es fácil llegar y no es fácil marcharse. Más si cuando te vas dejas allí a alguien que te importa. Alguien a quien amas.

Me he sorprendido a mí misma en las playas de muchas islas intentando construir puentes con piedras que tras un golpe de mar han acabado en el fondo del mar o rodando en la orilla. Me he encontrado a mi misma intentado arrastrar a estos naufragos que se revuelven y te agarran hundiendo tu cabeza bajo el agua, para finalmente soltarse y regresar a su playa...mientras la corriente te arrastra voraz, alejándote de su isla.


Nunca dejo de mirar a esa isla. Envío mensajes dentro de botellas de cristal. Envío mapas, hojas de ruta. Construí una balsa y la deje en su orilla, pero el naufrago que espero aún no la ha movido de la arena... Convencernos a nosotros mismos de que no podemos arrastrar a nuestros seres queridos sin su voluntad no es fácil, es amargo y duele. Mucho.

Aprender a acompañar sin presionar, sin arrastrar, sin manipular es un proceso complejo, arduo, pues implica que debemos tener fe, en que esa situación será el vehículo que llevará a ese naufrago a la mejor versión de si mismo, a curar sus heridas, a elevar su conciencia.


"La oscuridad no existe, lo que llamamos oscuridad es la luz que no vemos."
Henri Barbusse