"Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo." Marie von Ebner-Eschenbach
Un día mi corazón se convirtió en reloj, sus manillas sonaban decididas, acompasadas, certeras. Había horas oscuras y, mi reloj se paraba. Dormida en otra hora, vivía en otro momento como si fuera el presente, sin reparar en que ese tiempo era simplemente pasado; relacionándome con personas que ya no existían, con situaciones caducadas, vivenciando una y otra vez horas de duelo, de angustia. Cuanto más tarde me hacía consciente de que el reloj se había parado más me costaba darle cuerda, incorporarme a la hora verdadera era un esfuerzo heroico. Como si me hundiera en arenas movedizas, cuanto más trataba de moverme más me atrapaba... parecía que cuanto menos me resistía mas "rápido" pasaba, por lo que elegí someterme a los caprichos de estas pausas. A veces el paro era violento, abrupto, demoledor. Otras la aguja perdía velocidad lentamente hasta detenerse. Otras yo misma era quien con alevosía las detenía, camuflando la acción bajo la apariencia de una fuerza q...