"El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho". Shakespeare
Había leído muchos artículos y algunos libros sobre cómo algunas emociones nos enferman, pero digamos que no había terminado mi "práctica" a este respecto. Definitivamente afirmo: hay emociones que nos enferman. Inevitablemente, en ocasiones conjugadas con algunas circunstancias imposibles de manejar. Por esto es saludable que antes de zambullirnos en determinados mares ( sobretodo si vamos a tirarnos de cabeza ) nos paremos en la orilla para dejar que esas aguas nos acaricien los pies, testando el calibre de su pureza, la magnitud y la fuerza de la marea. Para después pasar a decidir conscientemente si queremos sumergirnos allí. Haciendo el camino uno va soltando sus propios nudos, no siempre es compatible con el momento idóneo para desatar los ajenos, por ejemplo en situaciones no resueltas en el pasado. La conexión con uno mismo, con el corazón, se vuelve indispensable. Puede que los juicios de los demás nos duelan de una forma tal qu...