"Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales." Miguel Delibes
El acompañamiento a personas con enfermedades etiquetadas como terminales es siempre una experiencia dura, y no obstante muy enriquecedora, no sólo por cómo inevitablemente abre tu mente y la concepción de la vida, sino porque esas personas suelen ser tremendamente generosas y comparten sus reflexiones, su sabiduría, antes de cruzar ese umbral. Quizá sería muy tópico hablar de lo que consideran importante, el tiempo que invirtieron en hacer cosas que no les satisfacían, y el tiempo que nunca encontraron para hacer sus sueños realidad. ( ¡NO TE CONFORMES! ¡NO TE ACOMODES! ) En realidad hoy me gustaría centrarme más en el papel de la familia y allegados en este tipo de situaciones. Inicialmente ninguno estamos preparados para asistir al proceso de deterioro, a la observación de los síntomas, a esa sensación de no poder hacer nada. Por ello se hace necesario poner mucha conciencia. Ser muy empático. Liberarnos de nuestro deseo, apego, miedo. Hissopus Officinalis La cuestión es...